Tegucigalpa.- A mediados de enero pasado, Gustavo Boquín arremetió contra el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), cuyos informes han develado las múltiples irregularidades en torno a la compra y a la condición de los siete hospitales móviles adquiridos por Inversión Estratégica de Honduras (Invest-H).

“Lo único que está logrando es inyectar miedo en la población para que ellos utilicen estas nuevas unidades asistenciales”, dijo entonces Boquín, poco después de que el hospital modular de Tegucigalpa fue entregado a la Secretaría de Salud.

La ironía es que cuando enfermó de Covid-19, el integrante de la Junta Interventora de Invest-H también tuvo miedo de ir a un hospital móvil. 

No se puso en manos de los hospitales modulares que “son de primera”, como él mismo declaró a un medio de comunicación, sino que ingresó a una de las clínicas privadas de la capital, que durante la pandemia han llegado a pedir a los pacientes depósitos de hasta 500 mil lempiras.

Con el salario de más de 200 mil lempiras que como interventor recibe desde que fue nombrado en julio pasado, la suma exigida no sería un problema para Boquín, cuyo estado de salud ha empeorado, según las informaciones que circulan al respecto.

De hecho, trascendió que este fin de semana fue trasladado en un hospital ambulancia a México, según informaron familiares a un medio de San Pedro Sula.

Se conoció que al funcionario se le atenderá con un sistema de Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO por sus siglas en inglés).

La noticia de que el interventor enfermó de Covid, que fue internado en una clínica privada y que ahora viajó a México ha generado malestar en la población, según se evidencia en los comentarios vertidos a través de las redes sociales.

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