“A Chinchilla lo puse ahí para protegernos”, habría asegurado Juan Hernández a Geovanny Fuentes

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Tegucigalpa.- Como preámbulo de lo que será el juicio por narcotráfico contra Geovanny Fuentes Ramírez, que inicia este lunes en Nueva York, han salido a la luz pública nuevas revelaciones relacionadas con el gobernante de Honduras Juan Hernández.

Una publicación de la cadena Univisión basada en documentos del caso revela información sobre los múltiples encuentros que Fuentes sostuvo con Hernández, los que habrían empezado desde 2013, cuando este era candidato presidencial.

En una de esas primeras reuniones, le entregó 15,000 dólares en efectivo que portaba en un maletín negro: “Para que se ayude con la campaña”, le dijo esa vez.

El dinero, aparentemente, era para garantizar su protección y la de los envíos de droga por la Policía.

El principal socio de Fuentes era Melvin Sandres, un supuesto asesino y narcotraficante al que conoció alrededor de 2003 y con quien llegó a tener un laboratorio de cocaína allá por 2010.

Ambos tenían fuertes vínculos con la comunidad empresarial de Choloma, donde llegaron a tener su propio laboratorio de cocaína.

En 2013, Sandres fue asesinado por un sicario apodado “Vaquero”, al que habían contratado para matar a Los Cachiros, pero este se les dio vuelta y contó del plan a los hermanos, quienes lo contrataron a su vez para lo eliminaran.

Fuentes tenía intereses ocultos en varios negocios, entre ellos una empresa agrícola propiedad de Fuad Jarufe.

El empresario, que llegó a construir un imperio agrícola, invitaba a frecuentes visitas a destacados políticos como Yani Rosenthal, Manuel Zelaya y Hernández, quien solía llegar en su helicóptero.

Hernández sostuvo frecuentes reuniones durante la campaña política de 2013 y solía irse con una contribución.

En una reunión, en la que Hernández supuestamente contó sobre los esquemas de corrupción empleados para drenar fondos públicos para financiar su campaña, llegó a decir que “estamos robando mejor que en los tiempos de (Rafael) Callejas”.

Además, Hernández habría dejado claro que tenía pocas intenciones de dejar su mandato al finalizar su gobierno porque “el negocio es demasiado bueno para dejarlo después de cuatro años”.

En una reunión en 2013 entre Hernández y Fuentes, en la oficina de Jarufe, hablaron sobre el laboratorio de cocaína y de evadir la justicia local y estadounidense.

Fuentes agradeció la ayuda de Hernández para salir impune por el descubrimiento del laboratorio, y este le respondió “para que vea lo que es estar con la gente adecuada, nadie los puede tocar, por sus pertenencias no se preocupe, no se las quitarán, aquí no ha pasado nada».

Fuentes preguntó a Hernández sobre la DEA y la posibilidad de extradición, a lo que el político aseguró que “los tengo comiendo en mi mano”, y que “les vamos a meter la droga por las narices de los gringos y ni se van a dar cuenta”.

Incluso, Hernández reveló su intención de eliminar la ley de extradición y que “Oliva y Chinchilla ya están trabajando en eso”. Se refería al diputado Mauricio Oliva, que después llegó a ser presidente del Congreso Nacional, y al fiscal general Oscar Chinchilla. “A Chinchilla lo puse ahí para protegernos”, dijo Hernández.

La fuerte presión de Estados Unidos habría evitado que la extradición fuera eliminada.

Hernández también manifestó interés en el laboratorio de Fuentes, por su ubicación estratégica cerca de Puerto Cortés. Le prometió el apoyo de los militares y le dio el teléfono de su hermano Tony Hernández, quien dirigía las operaciones de narcotráfico.

“Te voy a dar el número de Tony para que te pongas a las órdenes de él”, le habría dicho Hernández.

Esa vez, Fuentes le dio otros 15,000 dólares y posteriormente 10,000 dólares más.

La información sobre estas reuniones, según los documentos del caso, provienen de un testigo protegido que supuestamente era empleado de Jarufe y que escuchó las conversaciones, incluso llegó a cambiar en lempiras los dólares que Fuentes le daba a Hernández.

Hernández no ha negado que visitaba la oficina de Jarufe, quien según declaró Fuentes tras su arresto en marzo pasado en Miami, era colaborador de la campaña.

Tras esas reuniones, Fuentes habría recibido el apoyo de los militares, quienes llegaron a regalarle una metralleta verde que le entregó el entonces comandante de la 105 Brigada René Ponce Fonseca, que llegaría a ser jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras.

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